Comunidad Viajera. EL portal de las experiencias viajeras.
| Praga, pura bohemia. |
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Una corona eran, y siguen siendo, aproximadamente cinco pesetas. También recuerdo a los checos como gente muy poco amable. Supongo que en las grandes ciudades hay de todo.
Por fin comenzamos la visita. A orillas del río Moldava, Praga es una ciudad ideal para pasear tranquilamente por sus puentes y callejuelas románticas, revivir la bohemia literaria o asistir a los mejores espectáculos de ópera, música clásica y marionetas. El viajero se confunde con la música y la luz que emana del Puente de Carlos IV, el más antiguo y valioso de la ciudad. Praga rebosa de música y cultura por todos sus rincones. En las cafeterías con decoración Art Nouveau, en la Plaza de la Ciudad Vieja, en el Puente de Carlos, en iglesias y en muchos escenarios adecuados cómo la Casa Municipal, el Teatro Nacional, en la Ópera Estatal de Praga o en el Teatro de los Estamentos. Uno de los espectáculos más genuinos de Praga es el original show multimedia de la Linterna Mágica que goza de fama mundial. Cinco barrios componen la ciudad cuyos nombres corresponden a las cinco ciudades que originariamente crecieron a orillas del río Moldava (Staré Mesto, la Ciudad Vieja, donde se encuentra el Puente de Carlos; Josefov, el barrio Judío, con la Vieja y Nueva Sinagoga; Malá Strana, con su impresionante conjunto barroco; Hradcany, donde se encuentra la Catedral de San Vito y el recinto del castillo hrad; y Nové Mesto, la Ciudad Nueva, de amplias avenidas y grandes bulevares). |
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Nuestra intención es dedicar el día a la zona del barrio judío y el centro. Nada más dejar el coche, nos encontramos con la casa bailarina, un edificio nuevo, arquitectónicamente innovador que presenta una estructura arrugada. Recorriendo río abajo la orilla derecha del río Vltava, antes de llegar a Karlov Most (puente de Carlos), paramos en un café de diseño a tomar lo propio. Los precios aquí ya son similares a los de Madrid. Después proseguimos hasta el puente, tomando las primeras fotos, para una vez allí girar a la derecha para pasar por la plaza principal antes de llegar al barrio judío. Hemos visto un teatro negro, típico de Praga, que Fátima insiste en que veamos. Yo también tenía intención de ver el teatro, así que conmigo no tiene que insistir mucho, y al resto tampoco. Las entradas nos han costado 500 coronas, con descuento de estudiante. La actuación será por la noche, así que proseguimos nuestra visita, pasando por la plaza del ayuntamiento, en cuya fachada se encuentra el famoso reloj astrológico y a su lado, centenares de turistas esperando que de la hora en punto para ver el juego de figuras. Como quedan unos 5 minutos para que el reloj entre en acción, esperamos. Varias parejas checas llegan al ayuntamiento a casarse seguidas de su comitiva. Puntual el reloj ofrece su juego. Atravesamos la plaza y llegamos ya a una zona menos turística, aunque para nada alejada. Aquí hay un centro comercial y puestos de salchichas.